martes, julio 31, 2007

Por 8 minutos

Por 8 minutos
no verte
decir adiós
o algo.

Lo siento pero esta noche
no me voy a dormir así.

8 minutos
una hora
cien años
un siglo
no me importa
prometimos hablarlo.

domingo, julio 29, 2007

Recuerdos de un pasado que aún no muere



A mi lobo favorito

Me encontraste despeinada
mirando hacia la Luna
Luego me besaste extendida
sobre un manto azulado
que parecía difuminarte el rostro

Pero me elegiste entera
para tu banquete del día
y en medio de la noche
me quitaste el cuarto menguante
que estrangulaba mi cuello de tortuga

Me dijiste
-Marce. Un beso.
Y yo te entendí "Muerte"
quizás por la eMe
quizás porque ya era muy tarde

Despacio dibujaste palacios
en mi piel que seguía viva
en mi piel oscura
que aún sentía el palpitar del grillo

Entonces supusiste que sería
tuya
cuando en realidad
desde la primera vez
ya me poseías

Abriste mi cuerpo
como abres una puerta
o quizá como abres
una rosa
y sentí el océano justo
desbordándose
por mis caminos

Yo seguía sonámbula
ni verde ni plateada
Sólo era una hoja
a la cual hacías semilla

Y me venciste en mis silencios
para dejarme sin la posibilidad
de asesinar tu recuerdo
entre la azulada bruma
que aún nos excita.

martes, julio 24, 2007

De Faunos y Ninfas

Para Nihilego, por su presencia constante...

Cuando estuviste en coma lloré mucho, todos los días llegaba temprano al hospital para acompañarte en tu silencio. Yo no podía hacer mucho y la verdad eso me ponía peor.

Una tarde parecías inquieto, movías los párpados agitadamente. No supe qué hacer. Pensé en que querías hablarme, me alegré imaginando que posiblemente querías hacerme saber que sentías mi presencia, pero luego me angustié pues creí que tal vez sentías dolor, o miedo o culpa. Te apreté la mano. Estaba fría.

Hubo días en los que me parecía no tener más lágrimas. Pensaba que mi llanto era vano que mis palabras de todos los días no daban fruto no servían, nada. En medio de tu crisis, de mi crisis pensé en abandonarlo todo, abandonarnos. Me sentía agotada, pero algo en mí, no sé, algo, simplemente algo me mantenía junto a tu cama, y ¿sabes?, tantas veces pensé que eso no era lo mejor, creí que me estaba enfermando tanto como vos, pero igual, seguía ahí, constante.

Durante mis días de visita salía alrededor de las dos de la tarde para almorzar, de regreso pasaba siempre junto a una venta de libros usados. No leía mucho pero sentía curiosidad por todos esos libros viejos. En especial, desde el primer día, me llamó atención uno muy chiquito, estaba casi perdido entre una montonera de obras sobre temas como la cosmogonía, mitologías y el excentricismo. Luego de un mes de pasar frente a la venta lo tomé. Se titulaba De faunos y ninfas. Me pareció poco original. No tenía una fecha de impresión y del autor nunca había escuchado ni una palabra, ninguna referencia. Sin embargo, eso me atrajo más. El empaste era azul, un azul profundo y en medio, al frente, como en una ventana se observaba fácilmente el dibujo de un enorme árbol, todo verde y sus raíces se imponían severas. Me inquietó. De inmediato pensé en leértelo, por qué no, si en las películas de la vida, los mortales incluso le leían a sus muertos, por qué no te leería a ti que aún respirabas aunque fuera trabajosamente. Algo en ti, lo sabía aún estaba lleno de vida.

Corrí ansiosa hasta tu cuarto, me senté un poco triste de verte encima tanto aparato, tanta frialdad donde siembre hubo calor, fuego.

En la primera parte del libro aparecía una hoja en blanco y en la esquina superior izquierda pude leer una dedicatoria: “Entonces ven, Ninfa, y permíteme esta noche despertar entre tus piernas” Recuerdo que me sorprendió, solté una risita leve pero perversa, de esas que a veces nos gustaba tanto oír y me dediqué a leerte desde el inicio: “Cuenta la leyenda que en tiempos inmemoriales el Cielo y la Madre Mar eran una sola sustancia y un solo ente perdido buscando la risa. Pero, habiendo descubierto el ejemplo dual de nuestra naturaleza sexual, jugaron a ser ninfas y faunos, corriendo uno tras otro, buscando eternamente reunirse una vez más.”

Me atrapó, lo admito, llegó un momento en el cual me interesaba tanto leer como hacerte compañía. Era una conjugación perfecta verte, leerte, recordar tu calor, sentirme ninfa esperando a su fauno, sueños perdidos entre enfermeras y ojos cansados de esperar una reacción, quizás un milagro… Uno de mis pasajes preferidos decía: “El la miraba fijamente, como si nunca hubiera visto ser más poderoso sobre la tierra. Ella bailaba, sus brazos parecían suaves y su cabellera jugaba con la brisa seductora que el amanecer traía desde las enormes regiones del sur. Tenía los pies descalzos pero ella siempre danzaba alrededor de aquel inmenso roble en medio de la maleza. El fauno estaba urgido, celoso y urgido. Deseoso de ella y entre luces que herían la madrugada, no podía evitar excitar sus más íntimas pasiones. Fauno al fin, sentía que aquella ninfa era el alma más pura. Y quiso apoderarse de la omnipotente forma de aquel roble, ser el objeto de amor deseado por aquella sutil criatura. Y en un poderoso conjuro a los dioses quiso volverse árbol en lugar de correr tras su ninfa por el bosque.”

Esa última tarde contigo casualmente terminé el libro y sabes, yo aún no podía imaginar que sería el final. Mi final, tu principio. Sin embargo, desesperada y poco antes del accidente rogué al dios Cielo y a la Madre Mar estar en tu lugar. Ahora soy hija de la noche y como ninfa, de madrugada vengo a rondar el despertar alcanzado de tus ojos tan verdes como aquel inmenso roble.

domingo, julio 22, 2007

A ustedes

A nadie en especial,
por favor entiéndase, a nadie. Si gusta leer algo más "ligth", vaya al textito de abajo, sí ese mismo, el de la
Loca

Hijos de puta.
Tantas lágrimas que destruí,
tiempos mal gastados en sus mierdas
como si mi vida se redujera
a sus miradas insignificartes.

Como si creyera en sus sonrisas
de puta barata en alguna calle.

¿Amor?
No prostituyan tal palabra.
Desespero de sólo verla
pronunciada
en sus labios de cigarro
y vaginas
o penes sin ninguna ternura.

Ahí les dejo mi vida
tal como uds la enlodaron
tal y como uds la quisieron
la manosearon y la hirieron
A Todos Uds que pelaron el diente
que extendieron la mano como
gavilanes sobrevolando a su presa
les dejo mi cuerpo
cómanlo,
destrócenlo
húrguenlo
hasta el amanecer.

A uds que creen haberse llevado
lo mejor de mí
no les permito mi alma
entregada
a la completa libertad

A uds...

toda la mierda.

miércoles, julio 18, 2007

La loquita



La loquita estaba pensativa, sentada sobre una de las bancas del patio mugriento del Sanatorio Municipal. Se tambaleaba así, justo como se tambalean las locas. Ahora también se clona la locura.

En una carta la loquita se había explayado, mágicamente su mente se volvía lúcida cuando escribía, pero cuando escribía cartas, no más. Era hábil. Contaba sus desdichas y hasta los indiscretos enfermeros del sanatorio experimentaban esa sensación de pena malsana hacia la pobre desvalida.

"Espero que comprendas lo que otros no han entendido. Me siento al borde de la locura, siento en este sanatorio la desdicha más grande del mundo. No me voy a cortar las venas, no te preocupes. Esos asuntos no van conmigo. Yo soy gente de otra clase, enfrento lo mío con valor. Pero claro, no soy de palo, sí, soy la incomprendida, la asediada. Burlada por ti. No te atrevas a contradecir mis palabras porque ahí sí que me las corto...las uñas, las venas ya dije que no...”

En fin, de todos modos se le notaba la locura.

¿El destinatario? No contestaría.

Alguna vez la loquita había soñado con dinero, perros, viajes, amor… en todo caso, con una tradicional vida de telenovela. Pero se le truncó el sueño por cosas que sólo el destino por caprichoso o justo podría decirnos.

Ella pensaba en su próxima carta entristecida, pero con su toque innegable de orgullo y como toda loca, se mecía agitadamente sobre la banquita sucia mientras que, entre sus piernas, hacía un excelente trabajo el interno del cuarto 35.

lunes, julio 16, 2007

La víctima



Solía levantarse tarde. Disfrutaba de las madrugadas frías y lluviosas. No podía acostarse temprano porque su vida nocturna le enseñó a su cuerpo que dormir es un privilegio que se asume después de las 2 de la mañana.

Sonó el despertador, 10: 15 a.m.
-Maldito.
Levantarse le pareció un sacrificio de oro. No se lavó los dientes de inmediato porque tuvo que atender el teléfono.
-¿Seguís con lo mismo?
-¡No pienses que me vas a dejar así!
-Ya me tenés harta, Rubén. No te quiero ver, ni volver ¡entiende!


Colgó.
Mariana pensó que Francis era su destino, pensó que amarlo la sacaría de aquella vida de ramera en la Calle 33. Pero ascendió a chica de Club nocturno.

No ganaba mucho en las calles, por eso cuando Francis le prometió el protagónico en una de sus películas ella se creyó la historia del dinero, la fama y la buena vida. Sin más problema pasó a ser su puta personal. Pero el tiempo pasaba y no podía seguir sin trabajar. Así que Francis le ayudó a entrar al Club, gracias a que el dueño, Rubén, le debía un favor. Su jefe la trataba mal, sobre todo porque ella se negó a ser su consentida desde el inicio.

Los clientes siempre fueron unos cretinos. Algunos la golpeaban, porque el Club era uno de esos, de quinta calaña. Ni seguridad, ni respeto, ni dignidad que la motivaran a levantarse antes de las diez de la mañana.

Su cliente preferido era Paul. Aquella voz serena y aquel pecho absorbente la volvían loca. Era el único con el que se permitía sentir placer. Con los otros nada más era máquina, cosa, un ser insensible.

La primera vez que estuvieron juntos, le levantó la falda turquesa mientras ella se apoyaba furiosa contra la puerta; desde un principio no pudo controlar la situación. Luego de varios minutos de tratar de hacer su “trabajo” se dio por vencida y se dejó arrastrar por aquella lengua húmeda y palpitante entre sus piernas. Ese día supo que sí podía sentir.

Paul era viudo y como jefe de policía se dedicaba a mantener el orden en la Calle 33. Así conoció a Mariana.

-Tenés nombre de santa.

Mariana soltaba una carcajada seca mientras apoyaba sus manos sobre aquel pecho, que salvaje, se agitaba entre movimientos convulsos.

Las 12:05 del día. No pensaba en otra cosa que no fuera Paul. Se había puesto furioso porque ella había vuelto con Francis. Él no entendía que éste le había propuesto un protagónico en El Pervertido, su nueva película de segunda. Solo volviendo junto a él se aseguraba el papel. En todo caso, ella no tenía que explicar nada. Pero los constantes ataques de celos de Paúl la tenían con mucha ansiedad. Recordaba la conversación que hacía dos noches habían tenido.

-No juegues conmigo.
-Soy libre, Paul.
-No sos libre de mí. Hay cosas que es mejor no haber tenido, como a vos.
-Olvídate de mí.
-Vos no te vas a olvidar, júralo…


Sabía que era capaz de todo. Tenía poder e influencias. Se cortó, el cuchillo estaba recién afilado.
-¡Mierda!

6 :00 de la tarde y su zapato rosa no aparecía. Se hacía tarde para llegar a su nuevo trabajo así que se puso los negros. Salió angustiada porque hacía dos semanas la habían asaltado. Sabía quien era el tipo, Sergio, un joven sinvergüenza de la zona. No asaltaba más que para comprar sus porquerías malsanas. En los callejones de la Calle 33 se rumoraba que tenía pactos espantosos con el mal. Mariana no era mujer de supersticiones o creencias, pero sabía que un cretino como él podía hacerle daño.

Entró a la tienda, tomó una Coca-cola, la bebió sin prisa y se colocó tras el mostrador. Trabajó hasta la una de la mañana. Casi a dos cuadras de su departamento la interceptaron dos tipos:
-¿Otra vez?-Preguntó indignada al reconocer a Sergio
-Shuuuuuuuuuutttttt

La tomaron de los brazos, el otro tipo estaba enmascarado. La llevaron al fondo del callejón y la amarraron contra un tubo enorme que bajaba de una azotea. Mariana estaba aterrada, supo que la situación sobrepasaba la idea original de un robo.

Sergio la desvistió mientras el otro tipo observaba. Manipuló con sus manos las tetillas frías de Mariana y la violó en medio de la oscuridad y los vanos gritos de auxilio. Sergio parecía extasiado y lunático; olfateaba el cuerpo de la joven marcando con arma blanca la suave piel de la víctima. El segundo hombre parecía inquieto pero en ningún momento intervino.

-Quietecita mamacita. Ahora sí que vas a quedar bonita.
Y le marcó todo el cuerpo con heridas profundas.

Un indigente la encontró casi muerta la mañana siguiente. Su cuerpo mutilado tardó meses en mostrar recuperación y el hijo que esperaba no resistió la ira del ser y murió antes de ver la luz.

Así que lo planeó todo. A Francis lo visitó primero. Tocó la puerta y nada más fue verlo para abalanzarse sobre él con un cuchillo pequeño, pero hábilmente afilado.

-Veintitrés heridas, comandante- Indicó el forense
.
Veintitrés cortes mortales por veintitrés meses de soledad absoluta, por abandono, por hambre, por llamadas ignoradas, por un protagónico a la mierda, por despecho.

Nadie la vio salir, de todos modos no mostraba abiertamente las cicatrices de su cara ni las del cuerpo. Andaba siempre una gabardina enorme y unos zapatos negros.

Gracias a una excompañera del club contactó a Sergio para un “trabajito”.
Lo citó en aquel mismo callejón sin salida.
-Mucho dinero a cambio de verlo morir frente a mis ojos.

12:00 media noche. Frente al departamento del teniente Pérez sintió una sensación indescriptible de desánimo. Entraron sin mayor problema. Sergio se sentía animado por el aspecto desgarrador de la mujer y por su determinación macabra de muerte.

Sorprendieron a Paul dormido en el sofá. Mariana experimentó por un momento un deseo enorme de asesinarlo con sus manos y abortó la idea original. Entonces, Sergio lo ató de manos y piernas. Lo amordazó y le quitó la ropa.

Mariana se desnudó frente a los angustiados ojos de Paul y la mirada atónita del delincuente. Parecía un monstruo, marcada por el dolor y las heridas de su propio ayudante.

-Tenías razón, jamás voy a olvidarte.

Lo besó mientras contorsionaba su trasero de niña perversa. Sergio observaba.

Ella se posó sobre Paul y deslizó la lengua húmeda sobre su pecho. Recordó la intensa excitación que le producía el simple tacto de la lengua de Paul retorciéndosele entre las piernas. Él parecía desesperado y pretendía entre la mordaza, suplicar por su vida. Ella no atendió ninguna de sus expresiones. Tomó un cincel y empezó a hundirlo con furia en el vientre de Paul. Una y otra vez, duro y potente, duro y amargo, duro y profundo… cada cincelazo era una gota de venganza y parecía no saciarse con nada. Sergio se excitó al verle el cuerpo desnudo y las cicatrices salpicadas de sangre espesa.

No lo pensó dos veces y la poseyó sin misericordia sobre la sangre de Paul que ya era charco en el suelo. Gemidos ahogados y absurdos irrumpieron el ritual de la venganza y la muerte.

-Maldita asesina.
-Colócate abajo.
-Sigue puta, sigue… no pares.
-Desgraciado ni siquiera te acuerdas de mí.
-Sigueee mamacitaaa… sos una asesina, no pares…



Así violentaron la alfombra toda la noche.
Agotados despertaron antes de las 5:00 de la mañana, entre sangre y fluidos confusos.
Había madrugado y no estaba de humor. Tomó el cincel y lo amenazó…
-¿Ya te acuerdas de mí?
-.Cómo olvidar esas tetitas.
-Ya te tocará a vos, hijo de p…-mientras le apretaba el cincel a la yugular.
-Calmadita mamacita, lo que no entiendo es la muerte de este miserable policía.
-Por cobarde… por no mostrar la cara.
-Estás equivocada, a este hombre nunca lo he vito en mi vida…


Sin previo aviso, le enterró el cincel hasta que ya las lágrimas no le cupieron en el pecho.
Y como una desposeída de todo entendimiento se marchó rumbo al Club, en busca de su nueva víctima.

domingo, julio 15, 2007

Apresurados

Detesto la gente que corre
parece apresurarse por todo.

Me apresura y me resigno
como un gato seco y anciano
Odio sus manos trabajosas
y esa necesidad imperiosa de más
más, más y más
más de cosas
de polillas
y basura.

Coleccionan bolsas del supermercado
y cagan para limpiarse con Nevax.
Luego se apuran y me apuran
y me resigno mientras siguen
apurando mis pasos, agilizando la marcha
cuando en el fondo me importan poco
sus “precisas”
cuando en el fondo
sólo quiero sentarme a estar contigo.

Detesto la gente que corre
y se olvida de lo bello
como detenerse en una sonrisa

jueves, julio 05, 2007

Confesiones de cama


Para mi buen amigo, Alejandro López.
Por siempre, payasito!



Cuando me siento a leer sobre esta enorme cama recuerdo aquellas noches azules. No hay nada mejor que un buen libro. Yo la verdad no soy muy rápida para leer. Y si un libro no me atrapa lo dejo, como dejo todo aquello que no me satisface, que no logra atraparme como mis necesidades lo admiten.

Soy una persona difícil. No me gusta la leche y no me acostumbro a los niños. Detesto que mi hermana llegue a casa con mis sobrinos. Desordenan todo y se la pasan comiendo por comer.

Sé que no soy de buen trato pero aún así tengo varios amigos. Y sí, son buenos amigos. Mi mejor amiga es en extremo coqueta y eso me asusta. Es buena conversadora y le gusta llevar una vida intensa. Yo prefiero la calma, la observación, la crudeza de las cosas. Las vanidades me generan desconfianza.

Una vez estuve a dieta y olvidé comprarme ropa nueva. Una vez me pinté las uñas pero no pude ir al baño. Una vez me puse tacones y no caminé al siguiente día.

Así con la cosa. Por eso me gusta sentarme en esta cama y leer un libro. Siento así, que la vida es sencilla, transparente, que hay calma. Las cosas deben ser simples. Las confusiones me aturden casi tanto como mis sobrinos. Por eso huyo de lo extraño, de lo novedoso, del miedo, de la muerte que sorprende en los peores momentos de tu vida. En fin, la muerte siempre es el peor momento de tu vida. Y no precisamente porque tú acabes bajo una tumba.

El caso es que vengo y leo y cuando leo recuerdo y cuando leo, estoy sola. Me gusta estar sola. Pensar de vez en cuando en los besos que alguna vez tuve; en las noches de horas bellamente consumidas. Ahí pasé los mejores momentos de mi vida. Fragmentos acallados de un capítulo rebelde.

Fui feliz. Lo fui. Despertaba pensado en la emocionante forma de verme, en la apacible calma de nuestro encuentro intangible. Y él se acercaba a mí para tocarme con sus manos y poseerme. Yo nunca me contuve y fui un velerillo desproporcionado en un océano intenso.

Y sí, fui ola hasta el día que me postré como ave sobre su cama. Me besaba el hombro y yo le contaba que las cosas ya no serían iguales que cuando no estuviéramos juntos debía olvidarme. Le decía que leyera muchos libros y que me dejara en paz. Y él me besaba la espalda. Yo le confesaba millones de cosas que nunca le había dicho, para que cuando no estuviéramos juntos supiera lo que nadie jamás ha sabido: que mi primer beso, que mi primera cita, que aquella entrevista de trabajo, que la ira, que mi psicólogo, que el coqueteo, que el escote nunca visto. Y todo mi mundo fue suyo. Yo sabía que el adiós vendría pronto, que su tiempo se acababa minuto a minuto, pero entre alguna medicina, él ya estaba besándome el cuello.

Cuando acabé de confesarle todo me volví insoportable. Creo que me odié tanto como él me quiso. Y ya nunca fui feliz. Se reía, él se reía y mis sobrinos lo adoraban con todas sus fuerzas y desordenaban la cama. Odiaba sus risas absurdas y sonoras. Así que eché a mi hermana. Le pedí que no volviera. Luego me perdonó, pero sólo porque le convenía.

Una noche, me senté junto a él y empecé a confesarle algún estúpido episodio de mi vida…

--¡Cállate! –me dijo.

Vi sus ojos amarillentos desplomarse:

-- ¡Ya cállate y no me jodas!

Y cerré mi boca.

Supe que esa sería la última noche que me besaría. Me acurruqué junto a su pecho y esperé a que se fuera.

Desde entonces me siento sobre esta cama, abro el mismo libro y leo las mismas líneas:

“Te prefiero palabra
o antonomasia de vacío
para insensato encerrarte
entre paréntesis
y hacerte mía”
**



**López, Alejandro. "Te prefiero." En: Siempre expuesto al ridículo. 2006. Visceralia Ediciones. Chile.

martes, julio 03, 2007

Chomsky: Sobre la libertad y elementos de control.*

En el foro dedicado a Chomsky, abierto por Nocturno se cita un fragmento importante enunciado por el autor. Me permito entonces citar mi breve participación pues es un tema que me interesa gracias a CAOS estructural que se vive en el MEP.

¿Qué si hay una relación de una "cosa" con la otra? La verdad es que TODO resulta un buen pretexto para DEMOSTRAR la inoperancia de este sistema que es servil y desmotivador. Punto.

Cito:

"... Aproveho para aportar un poco de lo que este foro trajo a mi mente y quizás mi corazón, entiéndase como medio de conocimiento y cúmulo de experiencias.

No suelo comentar asuntos de importancia política o social, temo parecer una completa ignorante porque en realidad lo soy.

Pero en medio de todo veo claro que los aparatos idelógicos de los estados se conjugan y los cuidadamos cada día nos volvemos más ciegos, más superficiales y peor aún, nos olvidamos ver la verdad (claro, no es absoluta)

No voy a teorizar porque, aunque alguna vez en la U me topé con Chomsky en sociolingüística, la verdad no recuerdo mucho...y a eso voy...a la educación...

Nocturno menciona, en su análsis sobre Chomsky, que el capital y la información son medios de dominación; este último aspecto está ligado a la educación.

En Costa Rica, nuestra democracia es orgullo nacional, nos llenamos la bocota hablándole a los extranjeros de nuestras maravillas naturales cuando en realidad no somos capaces de ver nuestras mierdas. Lamentable.

No tendremos ejército, ni represión política pero sí mucha desinformación y nuestros pequeños combatiendes: los niños y jóvenes estudiantes, se vuelven cada día más mediocres. Tengo estudiantes de 17 años incapaces de elaborar un párrafo donde puedan expresar críticamente una opinión sobre el sistema ideológico y social del país. Es simple, la educación tanto como los medios de comunicación están al servicio del poder.

Yo, que vivo y sufro el sistema educativo me doy cuenta de la falta de criticidad y la mediocridad en que nos hemos sumergido, mientras en el periódico de acá también se le llama modelo a una mujer que muestra su culo (sepan disculpar) y la SELE pierde cuanto partido puede en el extrajero, o mientras Arias quiere otro Nobel o quizás la nueva Palomita de la PAZ apoyando el referendum(ja! se me olvidaba que yo también lo apoyo! ups!).

La dominación que ejercen sobre el pueblo no sólo es responsabilidad de los "dueños" del poder, el pueblo mismo TIENE responsabilidad.

Justo y necesario es crear espacios de análisis u opinión. Villa es un buen lugar para hacerlo. Ponernos serios no quiere decir que perdamos la alegría de comentar cualquier cosita para divertirse y compartir o en todo caso "joder". Simplemente implica hacer conciencia y darnos cuenta de que somos personas de criterio, libres de opinar, de demandar, de protestar (sin violentar) de ABRIR los OJOS que en tantos pueblos latinoamericanos se han querido empañar.

Muchas gracias por el aporte y principalmente por el espacio.

Saludos."

La_Marce


*Lo admito, el título fue robado.
:$

lunes, julio 02, 2007

Humedad


Humedad de vos, de todo, de la vida

No hay más nada que importe

Ahora que la vida sigue
y las horas vienen sobre nosotros
sin misericordia,

pienso en la sangre lejana
que grabó nuestros nombres
y dejó en el surco de nuestra cosecha,
estos corazones en diferentes barcas.