lunes, septiembre 29, 2008

lunes, septiembre 22, 2008

En Cabo Blanco

Desempolvando algunos archivos en mi computadora, me encontré con este pequeño relato sobre un viaje que realicé con dos de mis mejores amigos a San Miguel de la Reserva Nacional Absoluta Cabo Blanco. Este viaje lo hicimos al cumplir ocho años de haber ido por primera vez. Fue ahí donde hicimos nuestra práctica para optar por el técnico medio en Ecología cuando estábamos terminando la secundaría. Ya cumplimos 11 años de haber ido esa primera vez y 3 desde que escribí este relato.


Es tan bueno recordar quienes hemos sido! Nos ayuda a saber quiénes somos.



******


La Flaca estaba triste, Jose tenía auto y yo necesitaba vacaciones. Las excusas eran perfectas, por eso este julio fuimos a Cabo Blanco. Por poco no voy. Las ocupaciones y las rutinas suelen apresarme en esos días del año. En realidad casi todo el año me siento presa de las ocupaciones. Pero era lo justo y en medio de notas y ensayos preparé la mochila y me fui a Cabo Blanco.


En San Ramón la primera parada. El autobús llegó a las tres de la tarde y con él las inseparables amigas del colegio. Los años parecían no pasar por La Flaca. Mientras en el supermercado buscábamos revistas para el camino, Jose justificaba por teléfono su tardanza.


Al cabo de dos hamburguesas y unas cuantas tiendas por fin llegó Jose, tan loco y jocoso como siempre. Y en hora y media, por fin en Puntarenas. En el Ferry recordamos nuestra adolescencia y entre risas y alegría llegamos a Paquera. Sentíamos una inexplicable felicidad. Hacía tanto tiempo no compartíamos momentos, la rapidez de un auto, la nostalgia en canciones perdidas, las frases de amistad que alguna vez prodigamos. Ahora todo volvía a ser como antes.


Cuando llegamos a Tambor nos decidimos por un hotel barato. La Flaca se puso su enagua diminuta y nos fuimos de “fiesta”. Poco nos importaban las miradas lugareñas. ¿Qué más daba bailar juntas mientras Jose bebía unas cervezas? Qué más daba, si éramos tres desconocidos y la libertad nos llegaba como ola efervescente.

A las 9:30 de la mañana llegamos a Cóbano. Desayunamos “Pinto” con huevo mientras hacíamos la cuenta de los gastos…


Ya en Mal País, sólo quedaban 3 kilómetros para llegar a Cabo Blanco, a nuestro San Miguel de Cabo Blanco. Aquel que hacía tantos años habíamos dejado atrás.

Mal País huele a peces, a sal, pero Cabo Blanco huele a paz, huele a nostalgia divina. Nuestro regocijo fue extremo. Aún estaba la casita verde del guarda parque y las olas violentas del mar. La casa grande igual a como la dejamos… los camarotes, las ventanas enormes y la brisa intensa que después de tanto tiempo nos hizo pensar en la belleza de la soledad.


Y ahí estábamos los tres. La Flaca, triste, Jose, el mismo y yo con tantos sueños rotos. Los tres… los mismos tres que hacía 8 años llegaron con cientos de ilusiones, con tantos temores adolescentes, con esa extraña incertidumbre por el fututo.


Aquella primera vez en Cabo Blanco fuimos tan felices, en medio de gigantescos árboles de Pochote, en medio de las músicas salvajes y cascadas verdes.


La Flaca y yo corrimos a la playa… la vi tan simple, tan dulce. Le pregunté si estaba triste y ella amplió la mirada con una enorme sonrisa:


-No Marce, aquí no puedo estar triste… Pero ya no podemos seguir siendo los de antes.


Solté a llorar como no lo hacía en 8 años. Comprendí que ahora teníamos sueños diferentes, pasos distintos, besos ansiados, rutinas necesarias.


La última noche cominos y bebimos como cosacos y luego de fotos y risas, de una noche loca y una madrugada de olas agitadas, nos despedimos de Cabo Blanco.


Quizás dentro de otros 8 años volvamos y ya no seamos estos. Quizás La Flaca ya no esté triste y Jose sea médico. Tal vez yo tenga menos ganas de llorar y más tiempo para hacerlo.


martes, septiembre 16, 2008

Una estrella

“A mi alma bajó una estrella
dulce como una cántara”
Jorge Debravo.



Hoy es un buen día. Esta mañana te tuve entre mis brazos y fue un instante demasiado grande.

Es un buen día porque tu cuello era firme y me mirabas desde ese profundo verde mar; porque entre tus manos mi espalda parecía firme y ya no quise más despedidas.

Temo que un día no pueda soportarlo más y te invente un camino más corto hasta mis secretos dormidos. Ahí encontrarás los años; inmensas horas; algunos labios entreabiertos que ya he perdido; algún sueño loco de ir por ti al otro lado del mundo.

Hoy es un buen día. El Sol y la Luna se conjuraron para hacernos dos puntos diminutos, equidistantes de alguna ola o de alguna esquina y como en un suspiro nos encontraron estos pasos ansiosos de nuevos retos y nuevas vidas.

¡Olías tan bien! En la mañana todo parecía perfecto menos decir adiós y mirarte partir. Me hubiera gustado darte un obsequio; algo bonito, especial, único, pero a veces tan sólo se puede regalar el afecto o la voluntad; las ganas de un beso o la presencia intangible del amor.

Siempre fuiste una estrella, desde aquél año y aquel día. Rompiste al mundo como un grito y esta mañana recordé el maravilloso regalo de tu existencia.

***


También quise recordar esto:

Hogar

Qué pensó tu madre cuando naciste!,

con qué embrujo
de cuerda anudada te hizo,

hasta verte llegar fugitivo,
a la tibia estancia

de mis senos maduros
.


***

Feliz cumpleaños, mi amor.
<3>


viernes, septiembre 12, 2008

Expo (11)


Nuestra calma siniestra

ahora es tímida rumiante.


Tenemos ansia serena

y una desbordante tranquilidad.



Nuestro vientre se confunde desnudo

en medio de la tormenta.


No sabemos si volar

o lanzarnos al fuego.



Tu sexo y mi sexo

están ausentes de sí…

Innegables arrebatos de sangre

vulneran su estado.


miércoles, septiembre 10, 2008

Catálogo


hijo de puta
Bush
Desubicada
Helena de Troya
Fernando Contreras
Kalua -mierda-
Asesinato por Madurez
Alejandro Magno
Paulina Rubio
Andrea Morales
El PAC
NihilEgo
Resignación.
Siete enanos y
Oscar Arias.

La muerte se avecina y olvidé ponerme el mejor traje.
Si viene, estarté lista para recibir su premio.


domingo, septiembre 07, 2008

Dislocación

este momento
único
el poeta en nueva york
el surrealismo
la muerte del gato
el negro
muere
se llevan todo.

miércoles, septiembre 03, 2008

Antítesis

Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requires.

Nescio, sed fieri sentio et excrucior.

Catulo



Hubo un tiempo en el que amar era importante. Ahora no hay tiempo. Solo un futuro del que ya nadie quiere conocer nada y un pasado angustioso que se devuelve a recordar la miseria.

Algunos hombres tienen miedo de sí mismos. De volver a ser los mismos muertos o las mismas bestias. No se dan cuenta de su valor y remueven a cada instante sus tormentosos deseos. Deseos de ser, de motivarse, de afianzar un cuerpo que ya no les pertenece.

Entoces la vida y la muerte batallan... en una guerra absurda donde se odian y se aman y ya nadie sabe por qué es así, pero duele.