miércoles, octubre 29, 2008

Crucitas

Crucitas: la noticia de "moda". Alguien se acuerda de María José? Qué bueno que no.


Hace dos días llegó a mi correo un mensaje en donde se adjuntaban algunas fotografías de la zona explorada (mejor dicho explotada) en Las Crucitas. El caso es que envié a varios contactos míos con las direcciones en copia oculta (CCO). Ayer, recibí respuesta de uno de mis contactos, alguien que conozco bien aunque no en un plano íntimo o de gran amistad. Esta persona me contestó fuertemente, alegando que las personas de las Crucitas tenían derecho a una vida digna, salud, educación y bueno servicios (totalmente de acuerdo)y que posiblemente yo, fanática ambientalista" (falso), jamás había ido a la región (falso) y que de seguro, yo me la pasaba todo el día sentada frente a un escritorio (verdadero) en una oficina (falso). Qué importa lo que sea yo, en todo caso es muy fácil "deducir" cosas de los demás por lo que escriben o lo que piensan. Esto no se trata de mí, se trata de todos nosotros y del atolillo con el dedo que nos da el gobierno con estos famosos proyectos.

La gente de Crucitas realmente vive en muy bajas condiciones y es lógico que ante la "prosperidad" muchos caigan rendidos.

Por ahí lo dije, me encantaría que el gobierno implementara proyectos que vayan de la mano con el desarrollo sostenible, pero eso no es rentable, ni le llena los bolsillos a los que regularmente firman y extienden la mano.

Esto no se trata de 4 lapas y unos cuantos árboles de almendro, se trata de ecosistemas, de un terrible impacto al suelo y de la utilización de tóxicos dañinos para el ambiente y para el hombre.

Se trata del oro, que quedará en manos de la empresa y cuando ésta ya no esté no sé de dónde más van a sacar oro para emplear a los que alguna vez se beneficiaron de la mina.

Se trata de las responsabilidades del gobierno que no se ha dado la tarea de solucionar las necesidades de estas poblaciones y más bien se escuda en eso para la aprobación del proyecto.

Se trata de los medios de comunicación, que están mediatizados y juegan con la sensibilidad de la gente que escucha de todo un poco pero no se informa.

Se trata de la vida natural, de nuestra biodiversidad. Si bien, el conflicto de las Crucitas no es el único problema que enfrenta la zona norte y el país, no tiene sentido dejar de hacer algo hoy sólo porque en el pasado algo no se realizó adecuadamente.

Y bueno, en mi caso al menos no tiene que ver con alguna bronca que le tenga a Arias, ni pretendo unirme a sus detractores ni hacer de su función un acto ingobernable. Pero sí tengo claro que un presidente no sólo tiene que gobernar, tiene que hacerlo bien. No debe actuar con base a lo que "le contaron", tiene que ver, saber y tomar decisiones como corresponde.

lunes, octubre 20, 2008

La lluvia


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Cuánto de mí en cada gota, cuánto de mí.

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lunes, octubre 06, 2008

ELLA


Parece que ella no tiene miedo. Ahí está sentadita porque así aprendió a comportarse. Quedita, inmutable. Por dentro está deshecha pero por fuera es todo raciocinio. Sus piernas no responden y ya eso no le asusta. Su boca no se abre y eso ya no la desespera.

Ahora es toda una mujer. Dejó los años profanos y las huidas perecederas en un remoto pasado. Sabe que a estas alturas de la vida no tiene opciones. Está sola y eso sí que la asusta.

Quiere abordar un avión y no volver. Quiere desvestirse sola, amarrarse los cordones de sus hipotéticos zapatos y mojarse bajo una incesante lluvia, como la de esos aguaceros de octubre.

Quiere deshacer maletas y conocer el universo. Se pregunta cómo ha de hacer para morirse o caminar sobre el asfalto. Sabe que ya no hay hierbas, sabe que todo huele a humedad. Se pregunta cómo llegó a ser esa.

Ella no puede moverse. Siente leves espasmos indescriptibles, helados soplos que rozan sus orejas, innumerables pozos ante sus ojos. Así es ella. Todo órgano, toda vida; aunque nadie logre verlo, ella es toda fuerza.

Es bella. Boca de niña, ojos de gato herido, manos de reina, delgadez absoluta. Mejillas apretadas, sudorosa la frente, pecho erguido. Apretada la blusa, ningún botón abierto. Es hermosa pero aún nadie se la ha dicho. Carece de afectos ajenos, de deslumbrantes promesas, de inagotables caricias. Ella sólo se tiene a sí misma.

Nunca vio el hielo deshacerse entre sus dedos. Jamás recorrió la primavera, nunca disfrutó el aroma de las hojas secas, ni conoció el calor de la palma. Pero ella quiere viajar. Desconocer lo conocido y evitarse molestias. Ahorrarse despedidas. Ella quiere no un beso, quiere cientos, miles, decenas; incontables remembranzas en alguna solitaria isla donde pueda ser músculo. Sentir que valió la pena haber vivido todo este tiempo.

Pero no puede. Lo sabe.

Parece que no tiene miedo pero lo tiene. Asume su espanto en esos ojos heridos y tanto vacío en las manos… ella comprende que algo no saldrá como debería y hoy se entregará a la helada noche que le ha llamado desde que vio pasar la vida en una silla, ante la interminable inmovilidad de sus extremidades y ante el imperceptible palpitar en su vientre.

Una habitación en blanco, la médula espinal, una mano, la herida, el puente. Sabe que no hay más remedio y entre olores extraños, rostros despavoridos y nítidos sueños, ella se entrega por fin a la muerte.