lunes, mayo 31, 2010

Un poquito de Felicidad




Así le sucede a uno cuando anda medio maltrecho, neurótico u malhumorado: un poquito de felicidad y ya!, todo parece nuevo; las situaciones se resuelven y uno es por dentro un manojo de alegrías. Que esto sea efímero o no, no trasciende. Lo trascendental de la cuestión es nuestra capacidad de sonreír a pesar de las lágrimas. Me sorprende esta capacidad humana de iluminar el pensamiento con el más pequeño detalle, siempre y cuando, eso sí, sea el correcto.

No hay que asustarse con esa leve "condición" porque en realidas casi todo puede ser lo mejor de tu día cuando el espíritu aún no es inerte. La gente que no sonríe, que no se alegra con absolutamente nada, es gente muerta, perdida y eso sí que es triste.

Creo que todavía hay en mí una chispa que ilumina. No les ha pasado que después de un mal día el siguiente parece ser mucho mejor? A mí sí y me alegra profundamente.

No quiero permanecer inerte ante nada. La vida es demasiado corta como para estarme lamentando de cuestiones que a veces no me edifican ni me levantan. Y no es que siempre ande de oreja a oreja, no. Mis días negros existen y a veces son poderosos...

Sin embargo me sorprendo, me aferro desesperadamente al abismo dulcísimo de una caricia, o a un piropo que sonroja.

Tengo mi vida al sol. Se calienta como un motorcito que apenas anda, pero anda y en medio de dificultados y agobios este motor vibra entero, sin que se detenga.

Hay impulsos que me sobrepasan, el amor por ejemplo. A casi un año de decirle sí, siento que crece mi felicidad.

De poquito en poquito, la Felicidad nos mantiene vivos. La muerte puede esperar.

3 zonados comentan:

TORO SALVAJE dijo...

Sabias reflexiones.
Tendrás más felicidad.
Pero no es una estado permanente.
Bueno, eso ya lo sabes.

Besos.

Amorexia. dijo...

no debería andar blogueando, es anti-catarsis para mi hoy, ando en malos días, tal vez sea como tu dices, pero la misma condición lo vuelve a uno apatico.

gracias por el intento.

Deshora.

ELES dijo...

El optimismo no deja de ser el gran motor de la felicidad.
Saludos