lunes, febrero 12, 2007

Canonicemos a las Putas



Motivada por el artículo de Iolante me atrevo a sugerir este texto de Jaime Sabines (recordemos Miss X) “Canonicemos a las putas...” No es de mis textos favoritos no porque hable de putas, que nunca se me vaya a tildar de prejuiciosa. ¡No, no! Tampoco caeré en explicaciones personales, creo que los textos siempre tienen su encanto, al igual que los lugares.

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Canonicemos a las putas... Canonicemos a las putas. Santoral del sábado: Bety, Lola, Margot, vírgenes perpetuas, reconstruidas, mártires provisorias llena de gracia, manantiales de generosidad.


Das el placer, oh puta redentora del mundo, y nada pides a cambio sino unas monedas miserables. No exiges ser amada, respetada, atendida, ni imitas a las esposas con los lloriqueos, las reconvenciones y los celos. No obligas a nadie a la despedida ni a la reconciliación; no chupas la sangre ni el tiempo; eres limpia de culpa; recibes en tu seno a los pecadores, escuchas las palabras y los sueños, sonríes y besas. Eres paciente, experta, atribulada, sabia, sin rencor.


No engañas a nadie, eres honesta, íntegra, perfecta; anticipas tu precio, te enseñas; no discriminas a los viejos, a los criminales, a los tontos, a los de otro color; soportas las agresiones del orgullo, las asechanzas de los enfermos; alivias a los impotentes, estimulas a los tímidos, complaces a los hartos, encuentras la fórmula de los desencantados. Eres la confidente del borracho, el refugio del perseguido, el lecho del que no tiene reposo.


Has educado tu boca y tus manos, tus músculo y tu piel, tus vísceras y tu alma. sabes vestir y desvestirte, acostarte, moverte. Eres precisa en el ritmo, exacta en el gemido, dócil a las maneras del amor.


Eres libertad y el equilibrio; no sujetas ni detienes a nadie; no sometes a los recuerdos de a la espera. Eres pura presencia, fluidez, perpetuidad.


En el lugar en que oficias a la verdad y a la belleza de la vida, ya sea el burdel elegante, la casa discreta o el camastro de la pobreza, eres lo mismo que una lámpara y un vaso de agua y un pan.Oh puta amiga, amante, amada, recodo de este día de siempre, te reconozco, te canonizo a un lado de los hipócritas y los perversos, te doy todo mi dinero, te corono con hojas de yerba y me dispongo a aprender de ti todo el tiempo.

En Canonicemos a las putas... hay dos tópicos pureza y sexualidad. ¿Cuándo se ha dicho que la pureza y el sexo se han peleado? Sabines nos entrega el perfil majestuoso de las prostitutas, seres casi alados, angelicales, desposeídos de sí para entregarse. Claro que el autor sabe que la plata por ahí ha de estar. Ellas lo saben, trabajan por ello. Sin duda, más de algún puritano podrían haberle indignado tales comparaciones casi virginales. A nosotros no. Seamos claros, estamos más zonados que nunca.

Primero “canonicemos”. Esto debe ser un reconocimiento social, global, conjunto, al yo no le sirve de nada canonizarlas él, uno sólo no serviría de nada. Cuando necesitamos justificar algo que socialmente no es bien visto, necesitamos apoyo, es un fenómeno humano: la aceptación. ¡Aceptémoslas! Como si no hubieran sobrevivido a cientos y cientos de años de persecución, denigración, explotación y rechazo. El primer párrafo entonces se torna una oración, lo cual me parece sumamente paródico y burlesco. ¡Qué digo!, todo el texto es una oración a las putas.

Y acá empieza lo divertido. “Das el placer, oh puta redentora del mundo, y nada pides a cambio sino unas monedas miserables.” ¿Unas monedas miserables? Bueee!... De verdad que no solo nos encontramos con un yo discursivo que golpea la moral conservadora o la fe religiosa, también se burla de las putas, las hay baratas claro, pero también otras llevan una muy buena vida. Y ninguna da algo por nada a cambio. (¡Cómo deberíamos aprender de ellas!).

Pero claro, las putas se ajustan a las necesidades varoniles: sin exigencias, sin sentimentalismos, sin preguntas, ni quejas, consoladoras, desprejuiciadas, confidentes, refugio, maestras perfeccionadas en las artes amatorias y para colmo “eres lo mismo que una lámpara y un vaso de agua y un pan”.

Si hay algo acá que rescatar, es la sublime búsqueda de la mujer “perfecta”, una prostituta dadora de comprensión y placer, una mujer sin miedos, sin moralismos, sin ataduras. Mujer en todo caso, generadora de sudor y gemidos, puta que cobra pero complace, mujer de todos, pero a la vez de nadie. Mujer libre. ¿Ese es el ideal femenino para el hombre? ¿Es así como nos quieren ellos? ¿Se justifica este oficio milenario? ¿Es por estas características que ha sobrevivido? ¿Qué deben hacer el resto de las mortales que no son "putas"?...

“Has educado tu boca y tus manos, tus músculo y tu piel, tus vísceras y tu alma. sabes vestir y desvestirte, acostarte, moverte. Eres precisa en el ritmo, exacta en el gemido, dócil a las maneras del amor.”

Este es mi párrafo preferido. ¿Cuál mujer no estaría orgullosa de oír estas palabras de la boca de su hombre? Yo estaría orgullosa y complacida. Más de lo que puedan imaginarse. Y no quiero reducir el ser femenino a un asunto meramente sexual, pero… ¿acaso no es tan importante como el resto de nuestras funciones y actividades?

Esto nos lleva a la trillada pero a veces acertada frasecita “dama en la mesa y puta en la cama” Sí señoras, porque alguna más puta se puede quedar con la mejor tajada. Jajajaja. (Disculpen la risa…) No llego obviamente ni a acercarme profundamente a lo que debería ser un buen análisis, pero por ahora es lo que intuí acertado dado el contexto que nos aborda.

Un beso enorme, Zonados
La Marce.

3 comentarios:

Literófilo dijo...

Uy me encantó este post, bueno es la primera vez que vengo y que vos hagás un desmenuce de tal envergadura, del grande de Sabines, o sea mis RESPETOS es más de una vez, sin pensarlo mucho e voy añadirte a mis contactos en el blog, que bárbara me dejaste pasmado, lo dusfruté muchísímo.


PD: Se te invita a leer mis primeros tres capitulos en mi blog, saludos, de mi intento de novela, "Días de Lluvia"

William Eduarte dijo...

que bueno sabines
saludos

Capitán Melcocha dijo...

nunca me he metido con una puta, no he tenido aún esa necesidad.y sin embargo, aunque no he sido participe de su obra, reconozco lo indispensables que ha sido en la sociedad. como dicen,es el oficio más antiguo, e igualmente, uno de los más prejuiciados.

a la puta!!