jueves, enero 31, 2008

¿Comunidad?

Yo pensaba que ser comunidad implicaba una unidad, precisamente la unión de varios en un fin, lugar o ideal común.

En algún momento sentí que la casa azul estaba llena de ingenio y jovialidad, de buenas caras y lugares especiales para compartir algo más que la mera literatura de la que muchos éramos meros aficionados (los hay sumamente talentosos, claro).

No dudo que todavía exista un poco de ese espíritu y me queda claro que siempre hubo discrepancias, malos entendidos y malas intenciones, pero también siento, creo, que realmente hemos caído en un estado de apatía, donde es más importante refutar que acordar, dominar que compartir, agredir que conversar, molestar que analizar. Nos empeñamos en aislarnos, en ser parte de algo por un mérito individual y no comunitario.

No creo tener la voz moral para decirle a nadie qué hacer o cómo actuar, de ninguna forma. Pero puedo ver, darme cuenta de lo que he hecho o nunca hice, de cuánto me importa este espacio, o si me importa al menos un poco; quizás nunca fue la casa azul, sino las personas, verdaderas personas que la habitaron, los recuerdos de todas ellas, los mismos recuerdos que guardo y como dice Granada, también revivo.

3 comentarios:

Efedepe dijo...

Si yo soy una de esas personas que añoras has de saber que aquí estoy, lejana pero presente; distante pero no ausente... hay que saber reconocer cuando se cumplen los ciclos y tener la capacidad de seguir avanzando. La casa azul cumplió su cometido (al menos para mí): me permitió conocer personas maravillosas, entre ellas ustedes.
Los quiero, no lo olviden ¿ya? :)

Tomás Goic dijo...

Es triste cuando el choque entre egos termina desmembrando una unión que nació para dar un espacio a los que no tienen, cuando empiezan esas odiosidades y no hay quien las contenga o temen medidas para contrarrestarlas lo único que puede suceder es que el serrucho comienza a pulular.

Lástima que esa sea la máxima de muchas personas, pero para esas ocasiones es mejor emprender la retirada, porque una vez que se empieza ya no tiene marcha atrás.

Literófilo dijo...

en el mundillo literario siempre existirás los egos -como todo en la vida, el rencor, el orgullo, rey y reina de la posmodernidad- maxime en costa rica, donde todos se dan serrucho, waw