miércoles, febrero 27, 2008

Deseo y dolor

"El deseo es una pregunta cuya respuesta no existe” Luis Cernuda



El dolor
el dolor..
.

una gota de agua
que cae en tu oído.
Un desesperada forma de rogale a la muerte.

Ahora mi corazón se ha llenado
de una angustia indescifrable
un dolor agudo que me desgrana
y en mis pies descubro quién he sido.

El Amor fue siempre mi última esperanza
o mi último esfuerzo
y mis últimas lágrimas...
y no, no por favor,
no quiero perder la voluntad
ni la vida en esto.

Quiero saber que estoy peleando por
un paso siquiera al paraíso
a la felicidad
de la que muchos fuimos privados al nacer
como semillas que no saben su propio origen.

Sola en mi cuarto
desespero
me atormenta pensar
que no tus manos
tu piel
tus ojos...
amo tanto tus ojos
inmensas ventana al mundo y a Dios
que alguna vez entre abrazos
me contaron de un sueño mío
un sueño blanco
donde era yo
éramos nosotros
y ya nunca quise despertar.

No mates ahora el deseo...
acompáñame
o lánzame al abismo.

sábado, febrero 16, 2008

Hombre lunar

Despertó. Sintió la extraña sensación de estar lejos de todo y de todos, de las cosas simples y del apego a la oscuridad. No tenía miedo. Por primera vez en su vida podía abrir los ojos si que le doliera la mirada. Y habían lágrimas en sus ojos, los párpados endurecidos pero del ceño agrietado habían desaparecido el cúmulo de años y penas. Era libre. Ya nada importaba en aquel instante de vida, porque las palabras que se dicen se quiebran o deshacen como espuma de mar.

Se incorporó aturdido porque no encontraba una respuesta exacta. Ser tan leve, tan frágil era sorpendente. ¿Cómo puede un hombre atado, caminar descalzo entre las tinieblas? Se preguntaba ésta y otras dolorosas verdades más. Y salío.

La luz era penetrante. Un viento verde con olor a hierbabuena invadió sus sentidos y las lágrimas parecían disiparse o escapar de lo inevitable.

Sonrió. Miró el horizonte y la aurora enardecida. La placidez repentina le llenó los pulmones de una vitalidad inexplicable, porque entre las sombras, solo pueden salvarse las que sonríen y miran y quieren.

Ya no estaba dormido, ya no tenía miedo. El dolor y el olvido habían reconocido el peligro y decidieron dejarle tranquilo. Se situaron en algún lugar privilegiado de su alma para guardar reposo o seguir existiendo, mientras el hombre lunar por fin, caminaba hacia la luz profunda de la mañana.

viernes, febrero 15, 2008

Lanzados del paraíso

Qué es la vida si no un cuento de hadas corto y brutal y todo lo que hicimos alguna vez se nos devuelve como una gota que no desiste en su tarea erosiva. Una bestia salvaje que nos arrincona en algún pueblucho del mundo. Y no hay más. Hasta que una mañana despiertas y te das cuenta de que sí hay más mundo, más gente y opinas, opinas que estando tan lejos es imposible sembrar plantitas en noviembre, recibir regalos en diciembre o vacacionar en enero. Pero no. Sí se puede, se puede andar por la vida de la mano y ser felices, se puede uno imaginar eventos, sensaciones, inclusos vivirlos, ¿pero cuánto duran?

Quién preguntaría algo semenjante cuando en verdad no importa. Hay temas que no es necesario tocar, hay cuevas en las cuales no deberías meter tus narices y entonces el corazón no sería suceptible, ni cobarde, ni frágil. Pero la vida es como es, no hay manera de hacerla rubia o tetona, no se puede alargar sus piernas ni los minutos que transcurren. Y las fantasías son bellas pero cortas; los ojos deben abrirse en algún minuto; ser fuertes es la lucha. Fuimos lanzados del paraíso como delincuentes y no hay opción.

Vivir en el minuto exacto es un privilegio. Saberlo vivir es sabiduría.

La vida, la vida, bla bla, ¿podemos definir lo que es intangible? Hoy hablo y mañana tal vez calle, tal vez sea un dulce goce existir o una, de por sí, mortal agonía. Como un niño me siento a llorar cuando sé que no puedo mover las piezas, cuando me doy cuenta de mi humildad, de esa pequeñez que no pude destruir en mí y entiendo que sólo puedo estar en donde mi pies se encuentren medianamente seguros. Al menos eso. Tratar de comprender, abrir los ojos y por fin... el silencio, o la espera, o la nada hasta que una mañana, vuelva a despertar.

sábado, febrero 09, 2008

Investigaciones secretas de la vida

Definitivamente el chancho es chancho, incluso su carme de chancho, por muy sabrosa no puede dejar su naturaleza.

Y bueno, luego está la gente que se come lo que sea y luego anda vomitando o mejor, cagando lo que se come porque la porquería nunca puede estar tantos días en el organismo, si por algo tenemos la capacidad de "purificarnos" los intestinos o las conciencias.

Igual, a mí me gusta la carne de chancho y sé reconocerla a leguas. Los discursos chanchescos y las calenturas más profanas no pierden ese olor ardiente que en las cogidas, queda impregnado en los dedos de los recolectores y comedores y bebedores.

Las mentiras. Miles de ellas mientras en los asados la gente baila y come chancho. Uno cree que está a salvo, pero no. El olor te persigue y detectas. Putas, albañiles, borrachos y los hijos majaderos de las primas. Fricciones y desgano. Olor a pierna quemada en Navidad y los tamales viejos de la abuela que no saben a nada de tanto recalentar. Y más mentiras. Miradas obscenas que hieren tus párpados. Comparaciones absurdas y ese olor indecente que se apodera de la casa, el patio y la falda. El corazón palpita y uno se da cuenta de que algo anormal sucede. La gente estornuda sobre la carme, tose, gime, grita, chilla y la enfermedad no tiene cura.

Desesperación. Un poco de silencio, por favor, para espantar el ruido o la culpa o la espera. Quizás más tarde todos se vayan y así podré quemarlo todo. Limpiar la casa, secar mis piernas. Escupir sobre la sombra vacía de los fantasmas. Derrotar los culos efímeros de las bestias mamarias. Chanchos con hijos al matadero hasta que haya una nueva fiesta.