
No soporto el calor. Mi camiseta está un poco húmeda. Me siento incómoda. No entiendo cómo detienen el autobús en medio de la nada para deportar a esta gente que viene del país vecino.
Mmm, el celular. Me sorprende que haya señal… Tenía que ser William, otro mensaje: “
Una nica le dice a su esposo: ¡mi amor, estoy excitada! Y el nica le contesta: Te felicito por tus éxitos, puej!!” No me hace mucha gracia porque me lo han enviado otras 3 personas.
-Mamíii
-¿Qué pasó?
-Tengo ganas de vomitar
-¡Ayy chiquilla!
Me pongo tensa. Detesto que se sienten niños junto a mí. Siempre la misma historia, o están embarrados de algo o se les antoja vomitar entre tus piernas. Por eso le ruego a Dios y a todos lo santos que la mamá tenga una bolsa. Claro que puedo darle mi “
morenito”*, pero… ¿y yo qué? Bah, ni modo, es mejor eso a perder la dignidad oliendo a vómito.
Al fin seguimos la marcha. Biiiip. Otro mensaje:
“ En qué se parecen los hombres a las cucarachas? En que hay que dejarlos bien pisados* para que no se vayan a meter a otra rendija". Jajajajjaajajjajajaja. Me carcajeo en silencio. Hay que ver lo que puede hacerme reír en estos tiempos.
Me duele mucho la espalda, creo que debe ser la medicina.
-Paradaaaaaaaaaaaa … ¡Qué pareeeeeeeee!
-Use el timbre DOÑITA, ¡no soy sordo!
Al fin se baja la doñita con su chiquita. Me libré de un derramamiento de sustancias tóxicas.
Yo misma me estoy sintiendo bastante mal. Pero no podría pasar por la vergüenza de decirle al chofer que detenga el autobús. Busco en mi bolsa otro “morenito” y ¡milagro!, encontré dos.
Biiip. “
La Vendición más grande de la vida no ésta en conoSer muchas personas sino en conoSer aquellas pocas q son especiales como tU.” Sí, bueno, nadie es perfecto.
La verdad no estoy de humor como para mensajitos mal escritos y menos cursis, así que mejor lo borro. Y seguidísimo otro. Biiip.
“Guapa, q te vaya bien hoy. Ánimo.” Este sí me puso melancólica. Creo que mejor duermo un rato más. (...)
-Su carné, por favor.
-Tome.
-Mmm, su cita era a las 8 de la mañana y lleva un atraso de 30 minutos.
-Es que venía en autobús y…
-¡Mire!, mejor siéntese y espere a ver qué me dicen. Yo le informo.
Minutos, minutos…me siento….Biiip.
“El doctor le dice a la madre: Mire señora, su hija tiene la vagina como una mazorca. La mamá le dice: ¿De verdad? ¿Tiernita y bien apretada? ¡Nooooo señora!, ¡¡toda llena de granos!!”
Ya no puedo reírme. Me duele el hombro y empiezo a desesperarme.
- ¿Camila Pérez?
-Sí. Soy yo.-
Puede pasar.
-Gracias.
Me como el último “morenito” con la ilusión de escuchar buenas noticias. Entro a la estancia y me siento frente al Dr. Pereira. Luego de unos minutos no creo que sea prudente oír más al doctor.
-Avanzó… Hoy no te vamos a tratar con la bomba de cobalto porque se descompuso, pero de todos modos ya no te está produciendo ningún efecto. Vamos a intensificar el tratamiento de quimioterapia y si todo sale bien eliminaremos la posibilidad de extirparte el seno. Pero debo advertirte que es remota. Tu organis…
Biiip. Ni siquiera miro el mensaje. Estoy muy cansada como para ver alguna estupidez más. En realidad el mundo es una estupidez más, una completa intolerancia que genera desconcierto y acabo de recordar que no tengo con quien ir a almorzar. Estoy en el Hospital México esperando un milagro que no va a llegar. Llevo meses intentando sembrar rosas detrás de la casa, pero siempre lo olvido. Y cuando lo recuerdo me siento ya muy cansada. Creo que voy a perder el trabajo si sigo viniendo a perder la esperanza y creo que el doctor me ve raro o me está hablando
- ¿Camila? ¿Me estás escuchando?
- Sí, sí, doctor.
-Entonces, ¿estás de acuerdo en seguir con la quimioterapia? Recuerda que es por tu bien.
Claro que estoy de acuerdo. Después de todo no es tan malo robarle un poco de minutos a la muerte.
Biiip!!!!