jueves, marzo 15, 2007

NÁYADE



"La felicidad no es más que un momento."

Granada.


Ninfa de las aguas,
Náyade:


Aplomo!

Hasta la muerte fuerza.

Los débiles no alcanzan el amor.

Sucumben pobres,

a la cotidianidad de los días públicos

a las miserias de la carne

a las palabras vacías

a las promesas de corbata

y discurso...

Pero nosotros

nosotros dos...

colgamos los trajes en las orillas

y mientras las aceras se llenan de transeúntes

vos y yo...

corremos a buscar las ardientes aguas

de nuestros cuerpos.

10 comentarios:

Santiago Paz dijo...

Según Victor Jara, la vida es eterna en cinco minutos.

Según Santo Tomás de Aquino, Doctor Angelicus, en este mundo sólo tenemos chispazos de felicidad.

Según Oscar Hahn, el amor es como una mujer o un hombre que una mujer o un hombre que desciende de un carro en cualquier estación del Metro y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre.

La vida, el amor, la felicidad pueden medirse en sencillas formas: tiempo, chispas o personas.

Me gusta. Bueno. Pasaré más seguido.


Atte:
Mr. Paz

Tina Marie ex puta dijo...

Creo que nadie sabe a ciencia cierta lo que es la felicidad.
Así que todos los postulados tendrán margen de error, simplemente me quedó con la frase de Los beatles: La felicidad es un arma de fuego. No sé porqué pero me gusta como se oye.=)
Saluditos.

Buitre Desahuciado dijo...

Aplomo

...diantre...


Hasta la muerte fuerza


Es tan cierto. Y más ahora, más ahora.

Tina Marie ex puta dijo...

Feliz Noche de Domingo.
Saluditos. =)

Literófilo dijo...

Que bueno, duro, buena chateada de veras ¿qué te hiciste?

Malasombra dijo...

"Los débiles no alcanzan el amor"
me llevaré estas palabras como un proverbio salvaje, dificil de domesticar. Saludos.

silvia piranesi dijo...

"hasta la muerte fuerza"..

me gustó eso.

Amorexia dijo...

El encuentro clandestino y privado.
Púdico inpódico, lagal ilegal, el fuego, la carne, ay! mujer! hueles a sangre!!

Leonardo dijo...

Esta prosa me otorga la fuerza suficiente para morir de pie. Estas palabras que te brindo serán mi mejor sonrisa el día en que mi cuerpo decida abandonar mi voluntad, el vestigio inequívoco de que algún día viví, sentí, amé, y recorrí todo un camino para llegar a la muerte. Estas palabras que letra a letra hilvano serán la bandera de carga con la que invadiré los campos de la inmortalidad, arrasando con el despojo de mi cuerpo y la liberación final de toda esclavitud.

Será la eternidad quien tiemble al verme abalanzar furioso y decidido sobre sus tropas, confundida mientras su batallón cae destrozado por la avalancha inminente de mis estocadas. Sus filas se rompen a derecha e izquierda con la carga despiadada de las frases que me lanzan inevitable a la trascendencia por sobre la muerte, aterrorizadas de la historia que escribo imparable, poderoso, invencible. Estas palabras quedarán aún cuando el polvo de mis vestigios se haya disperso a los siente vientos; estas palabras me llevan precisas a la carga asesina, con la que atento sediento contra el olvido, contra el olvido, contra la distancia, contra la vida.

Moriré, de seguro moriré. Pero será de pie, y no sin antes haberte escrito, y no sin antes haber vencido a la vida en cada batalla, alcanzando la inmortalidad.

El Buhonero Venezolano dijo...

desde el momento en que la felicidad asume la forma del cautiverio, todo se convierte en un momento eterno de melancolía.. vaya no imaginas como he disfrutado este post... saludos