miércoles, enero 23, 2008

Esta es la historia

El:

Sinceramente
creo que nos sale mejor cuando no TRATAMOS de hacerlo, y simplemente lo hacemos.
como cuando nos quedamos callados
o como cuando tú estas de pie sobre la cama
y yo te tomo sobre mis hombros
y te levanto
podría arrojarte por la ventana del cuarto piso
sé que volarías de mi mano tomada
esa noche,
esa noche no intentamos poesía
pero escribimos volumen tras volumen
entre nuestras piernas
con nuestros fluidos, con el semen y la saliva y el fuego del infierno alimento el pecado del que quiero vivir
porque qué es Dios, sino amarse en desenfreno?

Ella:

porque qué es Dios, si no este dolor hermoso de necesitarnos,
las horas parecían torpes ante nuestros besos
y yo creía que había conquistado el mundo
entre tus manos, entre tu pecho, en vos
con vos
sobre vos
debajo de la piel que te cubre la carne
deseando más… más, más tortura soportando el deseo
Las cosas tuvieron sentido
en cada paso que dimos
en cada roce
en cada gota que derramaron nuestros cuerpos indefensos
pensábamos que éramos poderosos
hasta que nos miramos a los ojos.
Medí el calor que te inunda
bebiste mi interna soledad
la soledad de años vestidos de miedo y culpa
tendiste tus manos hacia mi
y abriste el camino entre mis piernas
beso a beso recorridas
lengua a lengua probadas.
y entre caricias puras
lejos de infiernos, muertes, o llantos
entregaste tu boca
a los ríos de la pasión

El:

mi hambre ansiosa no será saciada en esta vida
no hay tiempo suficiente en el universo para vivir entre tus pieles
ni el espacio es lo suficientemente extenso para acoger mi cuerpo hinchado de placer
Marcela, una noche puede hacer eco por toda eternidad, nuestra noche
nuestra eternidad
la poesía es una cosa burda, llena de palabras y conceptos fantasmas.

Ella:

Quisiera detener las horas.

El:

Pero amarte es silencio.

Ella:

Callemos.

***

2007
Texto con NihilEgo.



1 comentario:

Literófilo dijo...

¡Que corrongo!