domingo, marzo 16, 2008

Sucesos ajenos

Cómo podría tener un vida convencional desde una experiencia inconvencional. Siempre me hago las mismas preguntas, erradas por naturaleza, porque en todo caso el fracaso humano es inequívoco.

¿Cómo entonces puedo tener lo que siempre quise sin sangrar por dentro?


La casa de campo o algún verano de esos que tiñen el espíritu de azul; el beso eterno tal y como me lo enseñaron; mi pecho que amamanta equivocado la luz de otras generaciones; el sabor insinuado de la crianza; el llanto utópico de los vientres; la soltura de la vida; la tranquilidad de la vejez.

¿Era acaso mucho pedir? Quizás me encuentro siempre en una ilusión fracturada de la que nunca despierto.

Con los días que pasan el aire se vuelve espeso; intento mantenerme en pie cuando no son mis ojos
los únicos que ven turbio y el extrañarse duele más que cualquier dolor en el mundo.

¿Cuál es mi lugar en esta vida? ¿Cuáles son los pecados de otros que aún tengo que pagar?

¿Por qué depende mi vida de un puñado de sucesos ajenos?

A veces las decisiones, no sólo son de uno.

1 comentario:

Amorexia dijo...

Cuanta amargura y frustración hay en la impotencia, y esa maldita ventana que te muestra ese futuro ingrato.

La ficción suele ser ingrata y espejo.