Sobre Estar y Ud.
Ud vino hoy. Aun cuando yo pensaba que no vendría, vino.
Es que Ud en realidad no se había ido. Siempre estuvo o me llevó consigo. Ud no se detuvo a dejarme en alguna banquita de Concepción. O en el ceral, o en la mesa de Pas, o en la ira o en el miedo o en el frío de estos meses. No Ud me llevó dentro.
Ud vino y yo estaba cuando se suponía que yo no iba a estar porque yo a veces juego de muy "guevoncita" o juego de "matona", de "valiente", vaya! Ese cuento no me lo cree nadie. Soy como una cántara que se derrumba, como un cristal fraccionado, como una copa de vino derramada como un aguacero, como un mar inagotable.
Ud vino y sentí que un oleaje se levantaba en todo mi vientre. Y tuve miedo. Miedo de atarlo, de desplomarlo con toda mi fuerza, con toda mi potencia contenida. Tuve miedo de aplastarlo con tanto amor.
Ud vino y la costumbre...costumbre traicionera, rutina malsana pero ud no vino por eso, vino porque yo lo necesitaba, porque me necesitaba porque somos un NOSOTROS, porque las despedidas frías tienen un sabor amargo, porque- como dice Ud- uno no se puede marchar dejando tantas palabras por decir.
Ud vino a sentir mi dolor tan agudo como el suyo, porque UD me adivina, porque Ud me sabe, porque Ud me quiere. Sólo los corazones que se aman entienden el silencio del otro.
Ud vino y yo estaba. Ud vino y me encontró situada en la réplica de mi eco, en la plenitud de mi nostalgia, en la casa verde que me atrapa, entre un vestido rosa y una mirada herida. Ud vino y me halló porque en el fondo yo también estaba, yo no me había ido, porque pensé en la huida y mientras pensaba ya no pude moverme, ya no pude irme.
Ud vino y se ha ido. Y yo me quedo amándolo tanto como siempre porque no estamos solos.
La Marce






