2008.04.03
Reacción.

La huelga nacional instada por
APSE (Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza) desde el 31 de marzo del presente año, tiene como punto primordial e imperante la equiparación salarial de los docentes de primaria y secundaria, respecto a los demás profesionales del sector público que ya gozan de este beneficio.
Es importante destacar que el gobierno otorgó una equiparación salarial a los profesionales del gobierno central, excepto a nosotros los educadores de primera y segunda enseñanza. Este incremento consistió en un aumento del 14% que rigió a partir de enero del 2008. Este 14% en promedio, representa unos 75.000 colones. Quiere decir además, que ya para el 2010 los salarios podrían incrementarse hasta en un 50%. Perfecto. el único problema es que al sector educativo se le ha dejado por fuera, como si nosotros no fuéramos empleados públicos, ni profesionales del Estado.
Nuestras categorías profesionales se han desvalorizado profundamente a tal punto que un licenciado en cualquier otra área pública percibe mayor ganancia económica que un docente, también licenciado. ¿Entonces en dónde está la llamada "igualdad"?
Sí, esta huelga trata de la dignidad profesional y salarial de los educadores y nuestro derecho a exigirla.
Los figurillas del MEP y los medios de información masiva se han encargado de desprestigiar esta lucha que cada día se fortalece más. Las estrategias del gobierno lamentablemente pueden ser efectivas pues nos dejan a la deriva como grupo marginado. Para ser más claros considero importante hablar de dos ejemplos en específico.
Los enfermeros y enfermeras del sistema de salud, así como los profesores del INA también fueron excluidos de esta equiparación salarial. Sin embargo, la Asociación Nacional de Profesionales de Enfermería presionó con amenaza de huelga si el gobierno no les otorgaba su derecho a la equiparación y el 25 de marzo, en una negociación con el Ministerio de Trabajo, los enfermeros y enfermeras lograron su objetivo con un bien merecido 20,4% de aumento. Los profesionales del INA también alcanzaron su equiparación salarial. Esta situación (por suerte resuelta para estos trabajadores) se traduce para el gobierno en una importante maniobra para desautorizar nuestra lucha y dejarnos al margen, en soledad como sector demandante.
El otro punto corresponde al incentivo salarial que años atrás se nos daba en un solo pago que llegaba en setiembre. A finales del año pasado los gremios sindicales y el gobierno acordaron que este pago, que por derecho nos corresponde por ampliación de curso lectivo (entiéndase los famosos 200 días), nos llegaría mensualmente en tractos de 14% para el 2008. En este caso, la información no ha sido aclarada y la opinión pública considera que nosotros estamos luchando por una "aumento extraordinario" cuando en realidad ese "14%" corresponde a nuestro incentivo salarial debidamente legalizado desde ya hace algunos años. Así que no se trata de "pelear" por más "aumentitos", no señores, es que en verdad a nosotros se nos ha excluido del incremento salarial y nuestras profesiones se han visto desvalorizadas.
Esto se traduce a una injusticia social y salarial que afecta económicamente a los docentes. Si nosotros ganamos como trabajadores públicos y además somos trabajadores públicos y el gobierno prometió para sus sectores laborales dicho aumento, pues también merecemos que se nos trate con igualdad de condiciones, cualquier sentido común lo dictaría.
El gobierno alega que no puede pagarnos porque somos "muchos" como si estuviéramos destinados a seguir subyugados por ser alrededor de 75.000 trabajadores de la educación.
Lamentablemente, en un país donde el costo de la vida aumenta y la plata apenas alcanza para solventar las necesidades básicas no solo podemos vivir de idealismos. Mi profesión me ha dado innumerables satisfacciones por eso amo mi trabajo y trato de realizarlo con la mayor responsabilidad posible, pero también soy clara al decir que el sistema educativo está en crisis y que nuestros estudiantes necesitan aprender a pensar, no a "tragar"; necesitan aprender a aplicar sus conocimientos a la cotidianidad y reproducir sus valores convencidos de que el ciudadano tiene derechos y por lo tanto debe también ejercerlos. No podemos permitir que la falta de criticidad afecte a nuestros estudiantes; esa sí que es una de nuestras mayores luchas como profesionales de la educación.
Ojalá que nuestros sindicatos no nos "vendan" (como popularmente se dice) pues en otras luchas, que hemos considerado relevantes, ya ha sucedido. Esta no es una batalla que debemos hacer porque pertenecemos a APSE, ANDE o SEC (estos últimos dos sindicatos aún no se suman a la huelga) sino por nosotros mismos, porque se está mancillando nuestra dignidad... ¡mi dignidad profesional! y merezco que se me trate como tal.