domingo, marzo 30, 2008

Refranes sólo para gente culta

De aquellos tiempos de VillaLetras.net he rescatado estos invaluables aportes culturales.
Juas!



Refranes pa gente culta (sic)

1. No por mucho madrugar amanece más temprano:
No por dejar de pernoctar a eso de las 5:00 a.m se vislumbran las fáculas del sol antes de los esperado.

2. Camarón que se duerme se lo lleva la corriente:
Crustáceo decápodo que pierde su estado de vigilia, es arrastrado por el ímpetu marino.

3. Ojo del amo engorda el ganado:
El órgano ocular del dueño del chuzo/señor feudal/o patriarca, ceba al animal cuadrúpedo y rumiante.

4. Dime con quién andas y te diré quién eres:
Relátame con quien deambulas y mencionaré cuál es tu idiosincrasia.

5. A mal tiempo, buena cara:
A perturbación ciclónica en el seno ambiental, rostro jocundo.

****

Por hoy, la "erudición" nos llegó hasta 5!
:$

Ahh, y se aceptan aportes. ;-)

sábado, marzo 29, 2008

Vuelve a mí.

"el Tiempo al fin dará un paso adelante para llevarme tiernamente a Mi Destino, Mi Hogar, Su Templo" Chindogu.


Dónde estás, amor,
cuando el aire está lleno de frío
y se van los recuerdos
de néctar y sangre.


Dónde vive tu tiempo
en esta espera de ansia
que ya no tiene distancia
ni miedo
ni muerte.

lunes, marzo 24, 2008

Artificio

Cuando una lágrima brota de la tierra
los hijos de la noche acuden
al entierro de las sombras
o al llamado agudo
de las voces muertas.


Es una mentira la vida
cuando hemos roto
los hilos de la esperanza;
entonces, el abismo
se nos abre como esa boca
tormentosa y angustiante
que no tiene reparo
en demostrarnos su fuerza

y a veces nada parece ser...
está
o se esfuma.

domingo, marzo 23, 2008

Recomendado

En Tiquicia


Bitácora de salto y medio.

No se pierda la perspectiva de un extranjero en Costa Rica, país donde no sucede nada desde el

Big Bang.

lunes, marzo 17, 2008

Voces mudas


¿Quién escuchará mi voz? ¿Las voces mudas alcanzarán el oído necio de la noche?
Es como si el mundo supiera que mi grito se aproxima y se tapara los tímpanos como un premeditado homicidio.

Mi voz es muda, un desierto en medio de la nada; una nube que desaparece con el tiempo, el trabajo o la comida, porque la rutina esconde dentro de la casa los anhelos más humanos del grito. Entonces nos volvemos esclavos de nuestros afónicos discursos, de todas las palabras que se quedan en la mente sin salir como una explosión del vientre.

Y quiero hablar de todo, porque en este momento pasa todo, absoluta cantidad de eventos que no pueden quedarse en el olvido. Deseo ganar la luz de mis ojos, responder los misterios que me aquejan, reconocer que puedo ser mujer, madre o tormenta después de haber nacido en lugar de tierra estéril.

Quiero hablar con Dios aún cuando me escuche la gente. Tener la certeza de que en algún minuto podremos ser más íntimos, entrar a una dimensión en la cual nos entreguemos porque en la ruta de la vida a veces mi cuerpo sangra y no tengo salida más que la muerte.

Quiero porque necesito. Esa desolación humana que alguna vez quiso perderse en mi socialidad pero no pudo viene a recordarse que estoy más que perdida, estoy vagando sin más sombras sin más decisiones que las mías aunque mi corazón esté sujeto a otras verdades a otros caminos a otras rutas que no puedo comprender ni evitar porque ya no se irán.

¿Dónde está el momento exacto? El vértice en donde mis sueños no interfiere, ni los otros, ni los tuyos y nuestros cuerpos subirán exaltados hasta la más pura realización.

He buscado tanto, he luchado y me parece un siglo o más... mi batalla no termina o mi voz no se escucha en medio de esta completa eternidad.

domingo, marzo 16, 2008

Sucesos ajenos

Cómo podría tener un vida convencional desde una experiencia inconvencional. Siempre me hago las mismas preguntas, erradas por naturaleza, porque en todo caso el fracaso humano es inequívoco.

¿Cómo entonces puedo tener lo que siempre quise sin sangrar por dentro?


La casa de campo o algún verano de esos que tiñen el espíritu de azul; el beso eterno tal y como me lo enseñaron; mi pecho que amamanta equivocado la luz de otras generaciones; el sabor insinuado de la crianza; el llanto utópico de los vientres; la soltura de la vida; la tranquilidad de la vejez.

¿Era acaso mucho pedir? Quizás me encuentro siempre en una ilusión fracturada de la que nunca despierto.

Con los días que pasan el aire se vuelve espeso; intento mantenerme en pie cuando no son mis ojos
los únicos que ven turbio y el extrañarse duele más que cualquier dolor en el mundo.

¿Cuál es mi lugar en esta vida? ¿Cuáles son los pecados de otros que aún tengo que pagar?

¿Por qué depende mi vida de un puñado de sucesos ajenos?

A veces las decisiones, no sólo son de uno.

jueves, marzo 06, 2008

A lo largo del camino, una oración.

En este momento, frente a frente podríamos hacernos cientos de reproches, promesas no cumplidas, esperanzas rotas, sueños sin futuro, olvido, desdén. Algún saludo cordial para despistar el silencio entre nosotros; una oración temprana, una lágrima quejumbrosa. Podríamos decirnos la muerte o la vida en un minuto de palabras heridas o frases tristes, pero vos no sos así y yo aún guardo la esperanza, la que te he puesto como ofrenda por todo lo que no hice o dejé de hacer.


Podríamos gastarnos, sí, pero no hay tiempo, estamos en un punto en donde no querríamos dejar al otro botado, ni traicionarnos porque el amor no es cosa que se da y se quita. Lo nuestro es más fuerte,… eras eternas, milenios de existencia que valieron siempre la pena.


Es probable que nuestro recelo se deba al tiempo o al vacío que permití creciera entre nosotros mientras intentabas llamarme a viva voz por los rincones de mi alma. Podríamos entonces, Dios, dejar de mirarnos las caras y ahogarnos en el silencio, pero tampoco eso nos traería la paz.

Y ahora te observo, inmóvil y a la vez tan perfecto, preciso, tanto, que en un instante podrías deshacer el mundo y continuar ahí por unas mil eternidades más. Trato de encontrarme a mí misma hace muchos años atrás, todo lo que era en un tiempo ido, donde tenía una inocencia sobrehumana, una paciencia desbordante, una sonrisa muda para el mundo; donde me encontré con la vida de una manera brutal y errante, desproporcionándome como nostalgia amorfa, sin rumbo ni verdad; me busco más adelante, en el punto de partida, el verdadero instante en el que me reconocí en medio del miedo y el caos, la soledad y la angustia, donde ya no era niña, ni fantasma, ni perfecta. Y me enamoré. Sin preguntar siquiera, me arrebató el ímpetu del pecho, me sobresaltó el inesperado goce de la piel y decidí. Mis acciones me llevaron a la verdad de mi espíritu y de mi carne, una conjugación perfecta, la esencia de mi yo aferrada a una bella posibilidad, al deseo inagotable… porque todo en mi vida tiene calificación y forma.

Empecé a caminar y mi lucha no se ha detenido; mis pasos siguen andando y sus pasos van conmigo y vos aquí sentado, mirándome tiernamente sin tomarme de las manos. Siento el sol que arde sobre mis hombros y va conmigo el precioso vacío de mi amor, inagotable porque emana de mis ojos. Sudamos y amamos juntos a cada paso, desandamos camino y retomamos después de cada beso.

Entonces, cuando me siento un poco cansada, me siento junto a vos, porque vas conmigo aunque no vea tu huella, sé que circulas ágil por el aire o te posas en el ala de algún pajarillo insignificante. Podríamos desistir de continuar juntos, pero vos no sos así y yo no puedo, no quiero. Una palabra tuya, una, para aplacar esta sombra que es el miedo, para seguir el sendero aunque mis piernas sean limitadas; para llegar al paraíso que me has prometido.

Podríamos alargar el silencio, pero ya no quiero postergar mi llegada, de lo contrario esto sería más angustiante que el rumor de la muerte; podríamos, pero sabes como yo lo que mi corazón anhela, porque puedes oírlo.